Elementos conceptuales de la Economía del Cuidado
- Benjamín Gutiérrez Zapién
- 9 nov 2025
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Benjamín Gutiérrez Zapién

No existe una definición única de cuidado. Según Rodríguez (2005), se entiende como el espacio social conformado por bienes, servicios, actividades, relaciones y valores fundamentales para la reproducción cotidiana de las personas. Otros autores, como Carrasco (2011), Durán (2017) y el Instituto Nacional de las Mujeres del DF [IMDF] (2014), señalan que también puede comprenderse como la gestión del bienestar propio y ajeno, reflejada en prácticas cotidianas y en la organización de arreglos que permiten satisfacer necesidades materiales, energéticas, espirituales, culturales y económicas, garantizando así la sostenibilidad de la vida (Carrasco, 2011; Durán, 2017; IMDF, 2014).
El concepto de economía del cuidado surge en la década de 1970 dentro de la economía feminista, que la define como el estudio de todas las actividades, bienes y servicios necesarios para la reproducción cotidiana de las personas, con especial atención al trabajo de las mujeres tanto en la esfera reproductiva como en la productiva (Rodríguez, 2018, 31). Incluye el trabajo dentro del intercambio mercantil y del hogar, relacionado con la atención, el cuidado y la reproducción de sus miembros, así como con el desarrollo económico de los países y el bienestar de sus poblaciones, por lo que puede considerarse como la piedra angular de la economía y de la sociedad
Desde una perspectiva funcional, se concibe como la provisión de todo lo necesario para la salud, el mantenimiento, protección y bienestar de las personas. Incluye aquellas actividades y servicios con participación pública, privada y social, remuneradas o no, contempladas en la base de la organización económica y que tienen como principal misión de atender las necesidades de existencia y participación de las personas en el sistema económico, y que coadyuve a mejorar la calidad de vida, el bienestar y desarrollo de capacidades con la finalidad de preservar el capital humano (GIECAE, 2020).
Este conjunto de actividades trasciende fronteras, nace en el seno de las familias y alcanza las esferas públicas. Por ello participan actores de diversas escalas: el Estado, el mercado, las organizaciones de voluntariado, los amigos y la familia, quienes en sus interacciones socializan para cubrir las necesidades (Vergara et al., 2021), conformando así una red de corresponsabilidad que busca garantizar la sostenibilidad de la vida y el bienestar colectivo mediante la distribución equilibrada de las tareas de cuidado y la generación de entornos más equitativos y solidarios.
Asimismo, el cuidado representa una necesidad universal que facilita la inserción de las personas en el mercado laboral (ONU Mujeres, 2016) y, al mismo tiempo, constituye un pilar fundamental de la economía. Si se valoraran las horas de trabajo no remunerado dedicadas a las actividades de cuidado con base en el salario mínimo por hora, su aporte equivaldría aproximadamente al 9% del PIB mundial. En el caso de México, este valor representa cerca del 25% del PIB, mientras que en Colombia alcanza el 20% y en España el 15%. Además, en 2018, alrededor de 2 mil millones de personas en el mundo realizaron labores de cuidado no remunerado (OIT, 2018).
El cuidado tiene dos dimensiones básicas: 1) una ética y moral, relacionada con la conciencia humana y la conexión con la permanencia de la vida, así como con el bienestar cualitativo que beneficia a toda la sociedad; y 2) una económica y funcional, vinculada con la generación de mano de obra calificada y de calidad, ya que el cuidado dota de capacidades al ser humano para desempeñarse adecuadamente dentro del sistema económico (Valderrama et al., 2021). Estas dimensiones, aunque distintas, se interrelacionan en la práctica, pues el bienestar individual y colectivo incide directamente en la productividad y en la cohesión social, evidenciando que el cuidado es tanto un valor humano como un componente esencial del desarrollo sostenible.
Desde el enfoque económico, el cuidado se vincula directamente con la economía del desarrollo y con la creación de mercados, enfocándose en la planeación de políticas públicas, ya que aborda un problema de interés público transversal a otros ámbitos socioeconómicos como el trabajo, la pobreza, la desigualdad, la inclusión y la cohesión social, el bienestar, la salud y la educación (Valderrama et al., 2021). Además, desde esta perspectiva, se considera un bien público, y los servicios asociados al cuidado —tanto de provisión privada como pública— resultan fundamentales para fomentar el bienestar de la población (Vergara et al., 2021). En consecuencia, la desigualdad económica genera efectos significativos en el gasto destinado al consumo de servicios de cuidado entre los distintos estratos sociales.
El cuidado contribuye directamente a la calidad de vida cotidiana de las personas. Esto implica que el cuidado es una actividad de valor tanto para los individuos como para sus familias, puesto que permite el bienestar personal, familiar y social. No obstante, este derecho no se reconoce explícitamente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM, 2021), si bien existen avances legislativos en la materia que apuntan hacia el cuidado como derecho. En cualquier caso, en paralelo a las desigualdades sociales y económicas del país, esta situación tiende a obstaculizar el acceso de las personas a este tipo de servicios.
En síntesis, el cuidado contribuye directamente a la calidad de vida cotidiana de las personas, siendo una actividad de valor tanto para los individuos como para sus familias, al favorecer el bienestar personal, familiar y social. No obstante, este derecho no se reconoce explícitamente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM, 2021), aunque existen avances legislativos que apuntan hacia su reconocimiento. En paralelo a las desigualdades sociales y económicas del país, esta situación limita el acceso de las personas a los servicios de cuidado, lo que evidencia la necesidad de reforzar políticas públicas que garanticen su efectividad y universalidad.
Fuentes de consulta:
Carrasco, C. (2011). La economía del cuidado: planteamiento actual y desafíos pendientes. Revista de Economía Crítica, núm. 11, pp. 205-225.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2021). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio%20/pdf_mov/Constitucion_Politica.pdf
Durán, M. (2017). Ciudades que cuidan. En M. Nieves Rico y O. Segovia. (Eds.), ¿Quién cuida en la ciudad?. CEPAL.
Grupo de Investigación en Economía del Cuidado y Autonomía Económica (GIECAE) (2020). Economía del cuidado.
Instituto Nacional de las Mujeres del DF (IMDF) (2014). Hacia un modelo integral de políticas de cuidado en el Distrito Federal.
OIT. (2018). El Trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Ginebra: Organización Internacional del Trabajo.
ONU Mujeres (2016). Why we care about care? A collection of essays in english on care economy.
Rodríguez, C. (2005). Economía del cuidado y política económica. Santiago: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Rodríguez, H. (2018). Determinantes de la distribución del trabajo no remunerado y del trabajo remunerado. Mapeo comparado de la política pública en México y algunos países latinoamericanos.
Valderrama, A., Chiatchoua, C. y Neme, O. (2021). El cuidado en la agenda internacional. La Agenda Internacional 2050.
Vergara, A., Briseño, J. y Neme, O. (2021). Objetivos de desarrollo sostenible, políticas públicas y cuidado en México.








El artículo explica de manera muy clara cómo el cuidado es una parte fundamental de la vida social y económica. Me ayudó a entender su importancia más allá del hogar y cómo influye directamente en el bienestar de toda la sociedad. Gracias por presentarlo de forma tan comprensible
El texto muestra claramente la importancia del cuidado tanto en la vida diaria como en el desarrollo de la sociedad. Me parece acertado cómo explica sus dos dimensiones y la forma en que ambas influyen en el bienestar. También considero relevante que mencione que en México aún no se reconoce totalmente el cuidado como un derecho, lo cual afecta el acceso de muchas personas. En general, creo que el texto resalta bien la necesidad de fortalecer políticas públicas para garantizar este derecho
Me pareció un artículo muy interesante porque explica de forma clara cómo la economía del cuidado va mucho más allá de las tareas domésticas: es realmente una base que sostiene la vida diaria y el funcionamiento de toda la sociedad. Me llamó la atención cómo muestra que este trabajo, aunque indispensable, casi siempre se invisibiliza y recae sobre las mismas personas. También me gustó que invite a reflexionar sobre la corresponsabilidad y la importancia de que el Estado y las instituciones lo reconozcan como un derecho. En general, el texto te hace ver el tema desde otra perspectiva y valorar la dimensión económica y humana del cuidado.
El artículo nos sirve como una excelente introducción a la Economía del Cuidado, ofreciendo las bases teóricas y los argumentos económicos necesarios para entender el tema. Excelente trabajo.
Este artículo me pareció importante porque muestra cómo el tema del cuidado afecta la vida diaria de muchas personas y sus familias, aún así por las desigualdades que hay en el país mucha gente no puede acceder a los servicios de cuidado que necesita, por eso creo que es necesario fortalecer las políticas públicas para que este sea accesible para todos