Con la apertura del mercado de gasolinas y diésel ¿Por qué no bajan sus precios?

 

La competencia perfecta corresponde a una estructura de mercado hipotético donde existen muchos oferentes y demandantes de un bien, y la interacción entre ellos determina el precio. En este caso, ninguno de los agentes participantes tiene la capacidad para alterar dicho precio. Este mercado supone que existe: información perfecta, libre entrada y salida de los agentes en el mercado, movilidad perfecta de los factores de producción y la no intervención del Estado. En el mundo real no existe ninguna economía con esta descripción. Sin embargo, este modelo teórico sirve como marco de referencia para la comprensión de los mercados reales, y facilita el estudio de los fenómenos  económicos.

 

La experiencia internacional muestra que el Estado crea e impulsa, a través de políticas de competencia, mercados competitivos. Es decir, se establecen las condiciones iniciales para fortalecer algún sector de la economía y después se compite en el mercado global. Otra forma de expresarlo es, que los mercados pueden tener imperfecciones que obliguen a que el Estado intervenga con políticas de competencia, sin distorsionar los principios del libre mercado, es decir, este tipo de políticas no niega los beneficios del mercado. El presente artículo analiza el mercado nacional de los combustibles, la gasolina y el diesel, tras su liberalización.

 

Con la reforma energética, el argumento central del gobierno de Enrique Peña Nieto fue “contar con un mayor abasto de energéticos a mejores precios” (Gobierno de la República, 2013, p. 3), esto es, que los precios de la gasolina y del diésel bajarían con la reforma, al entrar más oferentes en el mercado. La Secretaría de Energía (SENER) en 2016 otorgó permisos para la importación de gasolinas y diésel a los particulares. Esta medida, según el Gobierno, representó un paso significativo hacia la liberalización del mercado de combustibles, con el propósito de beneficiar a los consumidores con mejores precios en cinco zonas geográficas (DOF, 2017). Para ello, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP, 2016) estableció la metodología para la determinación de los precios de la gasolina y el diésel “con condiciones de mercado”.

 

Las gasolineras consideran los siguientes tres criterios: a) Precio de referencia internacional, basado en los mercados de la costa del Golfo de Estados Unidos; b) Costos de transporte, internación, flete y distribución de Pemex. Estos costos, aprobados por la CRE (Comisión Reguladora de Energía), varían para cada región, y; c) Otros conceptos, que incluyen los Impuestos, como el IEPS y el IVA, así como el margen de ganancias para las gasolineras.

 

Entonces, ¿por qué no baja el precio de la gasolina y del diesel con la liberación del mercado? Porque el diseño y la aplicación de las políticas no son con reglas de mercado, más bien, es un mercado disfrazado de libre competencia. Así, quienes diseñaron la reforma energética con “criterios de mercado”, o desconocen la teoría del libre mercado, o son demagogos con intenciones de beneficiar a ciertos grupos que usan el poder del Estado para sus intereses económicos. Veamos lo que indican los datos para comprender el nuevo mercado.
 

En 2017, el precio de la gasolina Magna y Premium aumentaron, con respecto al año anterior, en términos reales en 10.8 y 16.1% respectivamente (gráfica 5), mientras que, como se muestra en la gráfica 1, el consumo nacional de la gasolina Magna, que representa el 83%, aumentó en 3.6%, y la Premium, que representa el restante 17%, tuvo una caída drástica de 26.2% (demanda elástica). El consumo de diésel también tuvo una caída, en este mismo año, de 5.3%.

 

 

En la gráfica 2 podemos visualizar que al inicio del sexenio del Presidente Peña, la importación de gasolina (Magna y Premium) representaba el 48.6% del consumo nacional, en 2017 representa ya el 70%, mientras que la importación del diesel tiene el mismo comportamiento, en 2012 representaba el 30.8% y en el 2017 el 61% del consumo nacional (gráfica 3). Es importante resaltar que esta composición no se explica porque haya aumentado el nivel de consumo nacional de los combustibles, sino porque bajó el nivel de producción de las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex), todo indica que se realizó con el propósito para dar paso a “la liberación del precio de los combustibles”.

 

 

 

 

Queda claro que, en las seis refinerías de Pemex, los directivos tomaron la decisión de reducir el nivel de producción. Tan sólo en lo que va del sexenio de Peña Nieto, bajó en más del 40%, esto equivale a dejar de producir 161,100 barriles diarios en promedio (25.6 millones de litros diarios). Los datos muestran que los directivos de Pemex (el gobierno actual) están quebrando a la empresa, porque Pemex deja de recibir ingresos: por la caída de la producción de gasolina y también deja de ser el único proveedor de los combustibles,  para dar paso a distintos proveedores. Dicho de otra forma, este hecho perjudica a los mexicanos, por la caída de la venta de gasolina de Pemex y porque los consumidores pagan precios elevados para su consumo. Ahora, los poseedores de licencias pueden comprar gasolinas importadas y volver a venderlas a un precio más elevado en el mercado nacional (Esto se acerca más a una cuota a la importación, instrumento de política comercial). De aquí se desprende que los directivos de Pemex no están optimizando los recursos de los mexicanos.

 

En 2017, de las seis refinerías con las que cuenta Pemex, tres operaron con  menos del 50% de su capacidad instalada, el resto entre el 55 y 68% (gráfica 4).  Hay una pérdida de recursos, la capacidad total de refinación ronda los 1.55 millones de barriles de petróleo por día (bpd), sólo se opera el 51% de la capacidad instalada.

 

Ahora, si la intención es favorecer a los consumidores con mejores precios, tan solo otorgar permisos a los interesados en importar gasolina y diésel no se alcanzan precios competitivos. Del 31 de diciembre de 2017 al 19 de febrero de 2018, los precios de la gasolina Magna, Premium y el Diesel aumentaron en términos reales en 7.9%, 6.1% y 7.4% respectivamente (gráfica 5). Con el nuevo mercado de combustibles no se alcanzan los precios competitivos por las siguientes razones: la libre competencia funciona cuando existen varios productores de combustibles en la economía interna, que cubran el umbral de la demanda nacional; el gobierno dejó que las refinerías de Pemex perdieran su capacidad de refinar gasolinas, hoy en día siete de cada diez litros de gasolina que se consume en el país es de importación, es decir, México que está entre los 12 productores de petróleo en el mundo enfrenta problemas para acceder a la gasolina a precios competitivos; al importar la mayor parte de la gasolina, el precio queda supeditado a los movimientos del tipo de cambio, de tal manera que el precio de la gasolina y del diesel se encarecen, aún más para los consumidores nacionales, cuando el peso se deprecia frente al dólar.

 

 

Cabe destacar que ninguna de las razones mencionadas en el párrafo anterior enfrenta Estados Unidos, que es el mercado que se toma como referencia internacional para el precio de la gasolina en México, en particular el mercado de la Costa del Golfo de Estados Unidos. Se trata de un mercado abierto, donde existen precios competitivos para el consumidor local, dado que en todo Estados Unidos concurren varios productores, existen 135 refinerías, de las cuales 51 están en la región de la Costa del Golfo (Oil and Gas Magazine, 2015). Esto es, en caso de que se estableciese una nueva empresa en esta zona, no puede vender la gasolina por arriba del precio de mercado (las empresas en competencia perfecta son tomadoras de precios, sin embargo, en la realidad no existe ningún mercado tan perfecto), en todo caso para ganar mercado lo haría a un precio menor. Esto no sucede en México cuando entran varios oferentes (importadores), porque la estructura de mercado es totalmente diferente.

 

De acuerdo con el gobierno, para la liberalización del mercado de combustibles, basta con otorgar permisos de importación y considerar la metodología, ya señalada, para la determinación de los precios de la gasolina y del diésel “con condiciones de mercado”. En el nuevo mercado de combustibles no existe competencia que permita la baja en el precio y que ofrezca una mayor calidad de ésta. Las acciones llevadas a cabo solo han beneficiado a grupos económicos específicos y no a los consumidores, ni a los sectores productivos del país. Para Molina y López (2018), esto es el neopopulismo económico, es decir, las bondades de la reforma energética, una vez más, sólo se encuentran en el discurso económico del gobierno.

 

Algo adicional, la carga tributaria en los Estados Unidos por litro de gasolina es de alrededor del 8%, mientras que en México es de alrededor del 29% (IEPS e IVA).

 

A manera de conclusión, una nueva política de competencia para el sector hubiese sido, sin perder el principio de la economía de mercado, establecer las condiciones iniciales para un mercado interno competitivo y después competir en el mercado global. Esto significa que han de ingresar nuevos jugadores para la elaboración de gasolinas y diésel, o en todo caso, un esquema de Asociación Público Privada, se requieren por lo menos dos refinerías, con capacidad de 300 mil bpd cada una, por otro lado, Pemex debe centrarse en la modernización de las seis existentes para alcanzar el límite de su capacidad de procesamiento; diseñar políticas para el desarrollo de energías renovables, que le permitan al país a una transición energética. Bajo estas condiciones y con la apertura a la importación se lograrían precios competitivos.

 

Fuentes de consulta:

 

1. Diario Oficial de la Federación (2017),  Acuerdo de la Comisión Reguladora de Energía que modifica la Norma Oficial Mexicana NOM-016-CRE-2016, Disponible en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5488031&fecha=26/06/2017

 

2. Gobierno de la República (2013), Reforma Energética, Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/10233/Explicacion_ampliada_de_la_Reforma_Energetica1.pdf

 

3. Molina, Alejandro y López, Jorge (2018), “El neo-populismo económico en México: los gobiernos de Calderón y Peña”, ecofineg, 10 de enero, Disponible en: https://www.economiafinanzasynegocios.com/

 

4. Oil and Gas Magazine (2015), ¿Refinerías en Estados Unidos? https://www.oilandgasmagazine.com.mx/2015/01/refinerias-en-estados-unidos/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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